América Latina

Mujeres jóvenes, jóvenes trans y no binarixs, feministas jóvenes que luchan por la justicia climática y ambiental. Venimos del ancho y largo de Nuestra América. Somos diversas, tenemos miradas distintas, pero compartimos mucho. Aquí narramos algunas de nuestras historias.

Maria Alejandra Escalante | Colombia

En La Montaña de Guerrero las mujeres están de pie

La Montaña: una tierra fértil en donde habitan cuatro pueblos originarios—me´phaa, náhuatl, ñondá, tunsavi—con mayor concentración en la montaña alta de Guerrero, sur de México, para muchos, hogar milenario, punto cúspide de sabiduría. Para otros, un municipio de pobreza y hambruna de donde solo salen manos trabajadoras agrícolas de aquellos miles que migran. Muchas de estas son manos de mujeres de todas las edades, jóvenes, niñas, viejas—mujeres que cargan el peso del trabajo diario multiplicado en sus espaldas.

Img 1 Koztik - Guerrero

Koztik Aguilar lleva el nombre electo que evoca la esperanza de vida y de cambio. Koztik también porta su identidad como fortín—es mujer campesina e indígena nacida al noroccidente de La Montaña de Guerrero, allí en donde su familia, en la pobreza, aún trabaja la tierra como sostenimiento y como herencia.

Hace años, la primaria bilingüe rural se convocaba bajo los árboles, allí se impartía un conocimiento local sobre la tierra, las raíces, las lenguas y el poder del saber. Como único centro educativo de la región, muchas familias se mudaban de comunidades aledañas hacia el pueblo en donde Koztik ya había recorrido sus bosques. Epicentro simbólico de reunión, la primaria marcó huella en su formación y fue allí, desde pequeña, cuando empezó a entender las dinámicas sociales de su Montaña.

En las últimas décadas, la minería se ha asentado a lo largo y ancho de Guerrero, cavando, extorsionando, abriendo la tierra en dos para sacar de ella lo que no le pertenece. El gobierno ha sido permisivo con las transnacionales extractivistas y ha abandonado a su pueblo indígena en una lucha asimétrica, injusta, histórica. Para las comunidades de La Montaña, la tierra y el agua valen más que el oro, y al mismo tiempo, la pobreza es real, la falta de infraestructura y servicios es real y las desigualdades de género, también lo son.

Koztik observa cómo se han internalizado estas desigualdades dentro de su comunidad: las jornadas de trabajo son tres o cuatro veces más pesadas para las mujeres que para los hombres. Aquellos con acceso y títulos de propiedad de tierra son los hombres, no las mujeres. Sus mujeres en su Montaña también llevan a cuestas un sistema de opresiones internas que las relega y desvaloriza.

Koztik trabaja La Montaña desde un activismo comunitario, la estudia desde la academia, se mueve en su territorio activando conciencia sobre las estructuras de poder más amplias que recaen sobre su tierra y sus mujeres.

Este es un sistema voraz que fortalece la inequidad para su comunidad y que viene dirigida desde el Estado, las redes de narcotráfico, y las transnacionales extractivistas que destruyen el ecosistema en donde se han erigido saberes antiguos y del cual dependen tantas vidas humanas y no humanas.

La triangulación de estas fuerzas externas se vive y se experimentan como violencia multidimensional en La Montaña. Koztik va más allá, más profundo. Ella se encarga de abrir espacios para las mujeres en donde se construyen resistencias hacia las desigualdades que ellas experimentan, que nacen dentro de sus comunidades y se reproducen de manera sistémica en su Montaña.

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Maria de los Angeles Quinchanegua y Viviana Vega, integrantes del Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso: Su historia colectiva

Conocimientos sobre un territorio

Dicen que históricamente ha sido un territorio de explotación, que han venido las cementeras y mineras, que viene el capital extranjero con sus típicas falsas promesas de empleo y prosperidad. Tasco, Iza, Cuitiva, Tota—veredas, provincias y poblaciones Boyacenses históricamente invadidas de maquinaria extractivista que ha modificado el paisaje y las formas de vida. Para muchxs, esta vía de desarrollo tiene que llegar a su fin.

La historia que se cuenta es acerca de mujeres integrantes del Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso, en el departamento colombiano de Boyacá, en su mayoría mujeres fuertes y decididas a parar la reproducción histórica de explotación en sus municipios.

Maria de los Ángeles Quinchanegua vive en un pueblo de casi 2,000 habitantes, trabaja en un restaurante propio que ha montado junto a su madre y estudia administración pública. Maria es una de las primeras y más antiguas integrantes del Colectivo.

Maria ha estado presente en momentos de resistencia y organización en contra de la explotación petrolera y minera; ella se conoce bien su territorio.

Maria cuenta que el trabajo en colectivo tiene momentos más activos y ahora se siente en calma. Hace tan solo un año, el Colectivo se movía organizándose para asistir y participar en la Audiencia Pública y Ambiental que buscaba la ampliación del Proyecto de Área de Interés Muisca de la gran petrolera francesa Maurel & Prom; con estudios de sísmica e impacto ambiental, la empresa se preparó para defender su proyecto. El Colectivo demandó la cancelación de las licencias extractivas desde un principio, sabiendo que toda exploración cerca de la laguna de Tota no tenía ningún fundamento.

Viviana Vega, mujer de Duitama con ojos de antropóloga, se unió al Colectivo alrededor del 2013 cuando Maurel & Prom despertaba las heridas abiertas del territorio. Viviana ha visto al Colectivo forjarse y construir argumentos en rechazo de las actividades extractivas por medio de la investigación con elementos técnicos, socioculturales y legales que demuestran los profundos daños ambientales en el territorio. La histórica explotación petrolera continua hoy en día, y crece tras la amenaza de la llegada del fracking.

Esta historia ha fragmentado el tejido social de la región, transformado la cultura, descompuesto al territorio en todo su conjunto.

Como primera acción en contra de Maurel & Prom, se organizaron salidas de reconocimiento en el territorio con sociólogos, geólogos, campesinos, agricultores, y expertos que recorrían las zonas de interés de la petrolera, como el mal llamado bloque Muisca (mal llamado porque la sabiduría indígena Muisca jamás hubiera prestado su nombre para este desarrollo extractivo), que se pretendía dar en concesión a la empresa. Las salidas visibilizaron las problemáticas socioambientales en la población afectada por la exploración y la gran amenaza que sufría la laguna que abastece a los trece municipios de la provincia.

El municipio de Tópaga tiene a Omega Energy, empresa transnacional de explotación de hidrocarburos, que para el 2013 quemaba gas sin los permisos requeridos, con un plan de contingencia inexistente a tan solo 150 metros de viviendas. El Colectivo evidenció lo que vivían quienes habitan cerca de la zona de extracción y quema: se escapa el gas y éste se respira; a eso se asocian molestias respiratorias, y alteraciones en producción de algunos alimentos: “el aborto de las papas” . Como muchos estudios lo afirman, el gas que se inhala puede causar daños en el desarrollo cognitivo, lo cual según nuestras mujeres narradores, se ha manifestado en las zonas de San Juan de Nepomuceno.

Maria de los Ángeles y Viviana hablan de la gran diversidad de tubérculos de esta zona, de la producción agrícola y ganadera que hasta hace dos décadas abastecía de trabajo y alimentos a 30 familias, de las que actualmente quedan muy pocas. Se encuentran pozos petroleros en estas tierras, las afectaciones que tienen los alimentos por la contaminación son profundas. “¡Eso es una nueva especie de papa!”, dicen los empresarios. Las mujeres responden a tanta hipocresía: “deje de ser tan pendejo, nace mi papa fea y deforme, nace encima de la tierra, ya no tiene su oscuridad ni su humedad”.

Eso es lo que hacen las empresas petroleras en el territorio: quiebran el tejido social, contaminan los suelos y sus aguas. Los pocos se pelean por una plaza de trabajo. Otros se enferman y se van. Las petroleras han causado desalojos y desplazamientos tanto por las afectaciones de salud como por la compra engañosa de sus tierras. Los de Maurel & Prom incluso hicieron firmar a los analfabetas y ancianos, todo tan mezquino que hasta las firmas de los muertos aparecen en los registros.

El proceso de contestación y resistencia comunitaria ante la expansión petrolera se tornó cada vez más creativo: las mujeres se metían por los pastizales para cortar los cables de los estudio sísmicos,

se presentaban en las socializaciones que hacía la empresa sobre las exploraciones para desenmascarar los falsos discursos, y se creó a Getulio el personaje principal de la historieta “Ojo a la Mentirosísmica”, que con un lenguaje común y popular le contó a los miembros de las comunidades el tamaño de la amenaza a la que se enfrentaban.

En el 2013, el Colectivo asistió a dos audiencias en el Congreso en donde se debatió la actividad extractiva en Boyacá, en particular los casos de Maurel & Prom y Omega Energy. La audiencia popular del 2016, que contó con más de 2,000 personas y que incluso fue convocada por la empresa, negó la modificación y ampliación de la exploración petrolera. ¡Victoria! Todos los talleres de capacitación, socializaciones, apariciones en radio y redes sociales, todos los comunicados, alianzas estratégicas con ONGs y activistas, todo fue elemental para este logro. Allí, se sintieron los efectos fortalecedores de crear redes de apoyo en donde se generen lazos de formación e intercambio de experiencias entre todxs quienes resisten la expansión extractivista.

El Colectivo fundó la Corporación Guaman Poma sin ánimo de lucro para trabajar con las comunidades afectadas en larga duración por la actividad extractiva. Reforestar las zonas afectadas por la extracción minera y petrolera es uno de sus propósitos, y el apoyo a proyectos alternativos productivos que están surgiendo desde las bases.

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Créditos: Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso

Comadres y compadres

El Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso es un grupo heterogéneo conformado en su mayoría por mujeres Boyacenses, hombres que desde sus saberes profesionales, técnicos y tradicionales contribuyen en el trabajo impartido por el Colectivo. Entre todxs, han abierto espacios para discutir los diferentes ámbitos en los que el extractivismo compromete y amenaza al territorio: lo social, cultural, técnico, arqueológico y geográfico. En una mirada hacia el proceso, Maria de los Ángeles se pregunta cómo es que todo ha pasado tan rápido para ellxs: la unión, la acción, la reacción, la construcción. Tan rápido que parece que otrxs lo hubieran hecho.

Dicen las mujeres, Maria y Viviana, que no ha sido fácil llevar a cabo la concientización ambiental en todos los municipios, hay gente más receptiva, hay otros menos reaccionarios, y muchos ya están cansados de la lucha y la discusión y prefieren vivir en zonas urbanas más grandes en donde la vida ya no está tan íntimamente ligada con el entorno. Estas personas prefieren olvidar la tierra, el río, la lluvia, el cultivo, y al vecino. Los recién llegados, nunca han tenido mayor conexión con el territorio. Pero los que quedan en las comunidades rurales más arriba en el páramo, son los más comprometidos con ponerle un freno a la explotación.

Otrxs, de alguna u otra manera, terminan laboralmente ligados a las empresas y cada vez es más difícil imaginar qué sería de estas regiones sin los viáticos viciosos que trae la industria extractivista, especialmente cuando el sector público es tan débil y ausente. No es fácil lograr una cohesión social bajo estas circunstancias: el dinero, poco o mucho, tuerce los intereses hasta que se dan cuenta que el pozo de agua se les secó o que el pedacito de tierra se cuartió.

El Colectivo ha apelado a la creación de lazos afectivos entre ellxs para sostenerse en la defensa del territorio, sin ideas de triunfo o fracaso, solo de seguir constantes y alerta.

El Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso no se autodenomina feminista porque para esto se debe tener una profunda discusión sobre los significados y estigmatizaciones que se tienen sobre esta corriente—tal vez lo más acertado para describirles, por sus prácticas, hábitos y formas, sería el feminismo comunitario, post colonial, del Sur. No hay distinción de género para estar en el Colectivo, pero invariablemente ha habido más permanencia de mujeres y más rotación de hombres. Principalmente las mujeres han estado en la vocería en momentos cruciales en donde posicionamientos y decisiones debían tomarse, aunque todxs han sido cruciales para alcanzar sus logros.

Maria y Viviana logran ver que orgánicamente el Colectivo ha impulsado cambios positivos tanto en la comunidad como entre ellxs, se han vuelto más calidxs y sensibles, y entre las mujeres ahora corre el título de comadres. El comadrazgo y compadrazgo es una práctica que denota fuertes lazos de confianza y reciprocidad, de reconocimiento y cariño que se ha tejido con el tiempo.

Los compadres y las comadres se alinean y confabulan para hacer andar al territorio en concordancia con los ritmos naturales de su entorno.

Aunque para algunas comadres el tema del feminismo es una corriente innecesaria de los tiempos modernos, para otras es una conversación que tal vez algún día deba abrirse. Lo cierto es que la defensa del territorio, la conservación de los bienes comunes, y la lucha por modos de vida alternativos a la extracción son formas de retar al sistema histórico de explotación y capitalización de la naturaleza a partir de la sensibilización y el reconocimiento tanto del territorio como de los otrxs como individuos. Por ahora el Colectivo se mantiene en pie, en constante creación y acción, con actividades pendiente como pagamentos, reuniones y proyectos de huertas productivas entre muchos otros.

Para mayor información sobre el Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso, acá está la página principal y su perfil en Facebook, y la historia de Getulio y Quejulia, los personajes de la historieta “Ojo a la Mentirosísmica”.

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Créditos: Colectivo por la Protección de la Provincia de Sogamoso


 

Evelyn Marie | Brasil

Anônima

Minha experiência começa em uma comunidade bem perto onde moro quando participei do Senso do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, (IBGE) em 2000, e vi no centro da cidade de Salvador comunidades onde ainda hoje falta saneamento básico  e esgotos que correm a céu aberto, sem tratamento, causando doenças nas pessoas que ali vivem e poluindo o meio ambiente.

Assim, vi crianças morrendo por causa do descaso das autoridades competentes “incompetentes” e hoje em pleno 2017, existe um índice enorme de esgotos que correm sem tratamento nas comunidades que são consideradas marginalizadas pelos poderes públicos. Tenho com um grande exemplo que em frente onde moro tem um grande lago chamado Dique do Tororó, e nele vem sendo depositado dejetos de poluentes que vem afetando toda uma população que morra nos arredores dele e mais próximos dali. Porém, isso não deveria acontecer pois lá como sendo um cenário histórico, bucólico, de beleza inigualável está sendo destruído pela ganancia do capitalismo.

Estou na luta por meu ser mulher, negra, pobre, mãe e massacrada pela
impotência de não ter braços para conter tais injustiças sociais e ambientais.

Assim, decidi me envolver a partir do momento que me dei conta que para o bem viver da minha comunidade e da minha família composta por mulheres e mães, negras e pobres, eu teria que lutar para melhorar nossa situação, foi então que me juntei com outros coletivos de variadas vertentes para conversarmos sobre um ativismo no combate a violência não só física, mas também a violência ambiental e climática.

Entretanto, o nosso maior obstáculo são as políticas de faz de conta que nada nos representam, a falta de recursos para levar esse ativismo a frente, e a falta de parceiros que somem na luta contra a desigualdade social e justiça ambiental. Assim, só podemos fazer mobilizações com técnicos e especialistas que atestem publicamente esses danos ao ambiente e nos agreguem mais estratégias viáveis para que possamos leva adiante nossa luta.

Clima para mim são variações nas condições atmosféricas onde cada região tem suas características fundamentais climáticas, culminando variações no tempo e com isso influenciando na vida local. Justiça ambiental são conjuntos de leis e emendas civis que proporcionam direitos igualitariamente para grupos étnicos, raciais ou de classe. Tais direitos geralmente são relacionados a economia, políticas públicas e programas sociais direcionados a esses grupos pois os mesmos sofrem mais com riscos ambientais por ficarem mais expostos por habitarem em regiões pouco acessadas pelo poder público, assim como lixões, ou próximo a deposito de descarte de lixo tóxico, químico e radioativo ou de industrias que fazem descarte de efluentes poluentes. Essas comunidades convivem com a falta de esgotamento sanitário e coleta regular de lixo.

Geralmente a injustiça ambiental afeta as sociedades com extrema vulnerabilidade socioeconômica, comunidades tradicionais discriminadas por raça e/ou etnia. Sou oriunda de uma comunidade pobre e discriminada pela minha raça/etnia, vivo conectada com esta realidade pois isso é o meu cotidiano, minha comunidade é marginalizada não só pela cor da pele mais também pela nossa religião e minha visão de futuro é que haja mais respeito com nossa condição e que consigamos ter um olhar diferenciado aos nossos problemas pelo poder público.

Hoje eu tenho como objetivo diminuir as diferenças e desigualdades dentre nós pobres, negros, estudantes de escolas públicas, além da diminuição da violência contra mulheres, negras (os) e pobres.

Minha maior demanda é dar um basta ao genocídio da população negra, por parte dos governantes quando eles não olham para as comunidades carentes e cada vez mais retiram nossos direitos e nosso acesso a saúde pública, educação, direito de ir e vir, alimentação e moradia digna. Assim, acho necessário buscar parceiros que nos tragam exemplos que deram certo as estratégias de combate a violência contra a mulher, estratégias de melhorias nas políticas públicas de promoção de igualdade racial e de gênero, e fazermos relações com outros grupos que sofrem para agregarmos mais braços na nossa luta.

–///–

Sou uma jovem feminista negra oriunda das favelas de Salvador, e o que me levou a ser uma ativista foi o crescimento desacerbado do capitalismo no Brasil, passando por cima de tudo e de todos, matando nossa Fauna e Flora,

destruindo as populações que não tem poder financeiro, tirando os direitos e liberdade da pessoas mais humildes, ensuma matando a base da população brasileira aos poucos e os que mais são afetados são os que menos podem se defender como os ribeirinhos, indígenas, quilombolas e favelados. Assim, a cada dia é tirando das nossas comunidades a expectativa de uma melhor qualidade de vida. Por essas razões escolhe me envolver no ativismo para tentar junto a outros coletivos que atuam na minha região e fora dela o melhoramento de vida e de saúde mental das populações mais afetadas e em principal a população negra, pois quando vemos nossos filhos morrem por conta dos descasos dos poderes públicos, com as doenças causadas pelas péssimas condições de moradias oferecidas, pela escassez de alimentos saudáveis, pela falta de emprego, pelo mundo das drogas e por uma falta de uma melhor Segurança Pública.

Por conta dessas variadas razões lutamos para que essas pessoas tenham uma consciência de onde vem esse mal e quem é são os percursores dele, para que as mesmas possam expressar suas indignações em relação aos descontentamentos de suas vidas.

Sendo assim o clima para mim é as variações atmosféricas onde cada região tem suas características fundamentais e climáticas, assim culminando as mesmas no tempo e influenciando as vidas locais e dando espaço a justiça ambiental, que são os conjuntos de leis e emendas civis que proporcionam direitos iguais para todos os grupos que são grupos marginalizados por uma sociedade elitistas e preconceituosas, dando assim um recorte racial, ético e de classe, logo esses direitos geralmente são relacionados as economias, políticas públicas e programas sociais que são direcionados a esses grupos, pois eles sofrem mais riscos ambientais por não terem escolhas de habitarem territórios mais dignos de moradias, assim tendo suas regiões mais afetadas com grade índice poluição ambiental, como deposito de descarte de lixos tóxicos, lixões a céu aberto, lixos químicos e radioativos que são jogados de qualquer forma influenciando a poluição de rios e lagos das regiões que se utilizam desses recursos como fonte para consumo.

Hoje por fazer parte de uma coordenação geral de um Coletivo de Mulheres, chamado Egunitá DúDú Yori, temos como meta e objetivo a diminuição das diferenças e desigualdades dentre nossa população que é a grande massa considerada marginal, são os negros, mulheres, estudantes de escolas públicas, além de termos um foco direcionado ao genocídio da população negra e de nossos jovens e a violência contra as mulheres negras brasileiras.

Lutamos então para que haja uma diferença dando um basta ao preconceito e as violências e em principal a violência contra mulher. Contudo, acho mais que necessário buscar parceiros que nos agregue conhecimentos e experiências de exemplos que deram certo nas suas estratégias de combate as violências, nas estratégias de melhorias nas políticas públicas e de promoção da igualdade racial e de gênero, fazendo com que as relações com outros grupos sejam melhores e mais fortes.

Sou Evelyn Marie Araújo Coordenadora Geral do Coletivo Egunitá DúDú Yori, que tem sua origem em yoruba e seu significado é mulheres negras guerreiras de Iansã.

 


Katherine Garcia | El Salvador

La Casa Verde

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Norma Vaquero. Todo empezó por una amiga que es Ambientalista, estaba en mis estudios universitarios, participé en un grupo de voluntarios y voluntarias que se llamaba jóvenes por el medio ambiente, bueno lo estábamos iniciando, yo era la encarga de la área de los “Eco Vaciles” porque a mí siempre me gustaba andar mochiliando. Así fue como conocí sobre los lugares de El Salvador y su condición ambiental en la que se encontraba mi país, fui involucrándome a profundidad en la organización donde empecé a liderar una área que era educación ambiental. Desde ahí fue donde conocí a Obed que es la dueña de la casa, ya que ella vivía en el Municipio de Santo Tomas y yo en el Municipio de San Marcos que se encuentra cerca, aproximadamente a unos 6 kilómetros.

Yo estudiaba Educación para la salud y ella Arte, habían momentos donde nos quedábamos en la casa trabajando casi todo el tiempo. Ya me estaba acomodando a la casa, prácticamente aquí vivía, organizábamos actividades, preparábamos todo en la casa, pasaron los años, y Obed enfermo, lastimosamente de cáncer, suspendimos la mayoría de actividades por su salud delicada. Ella me pidió viajar a Nicaragua, para que la iban a trataran  quirúrgicamente, luego yo me regrese a la casa en El Salvador. Ahí yo recordaba que ella me decía que los mejores momentos los había pasado ahí con sus hijos, con los vecinos, que ellxs eran amigxs de sus hijos, ella era referente de la zona, la buscaban para todo.

Ella anteriormente había iniciado con unxs niñxs vecinos, a hacer teatro comunitario, y hacia gestiones para ayudar a las personas de la comunidad. Estando en esos momentos de cáncer ella recordaba esos tiempos que compartía con sus queridxs. Estando en la casa decidí abrir la parte baja, donde empecé a tirar todo y limpiar, para sanar juntas y así me mantuve en la espera del regreso de ella.

Un día coloque un rotulo en la entrada principal de la casa, donde decía “clases para niñxs gratis, los sábados a las dos de la tarde”,

el primer sábado eran cinco; luego empezó a crecer el numero con el simple objectivo que lxs niñxs jugaran aprendiendo, yo no estaba capacitada para niñxs, bueno ahora si, empecé llamándole a lxs amigxs de Obed pidiéndoles que les vinieran a enseñar teatro a lxs niñxs y así también amigxs mios.

En la casa existen seis cuartos, donde está la biblioteca, la cocina y uno de esos cuartos se convierte en cine, ya que muchos niñxs de la comunidad no lo conocen por que sus madres o padres no tienen la posibilidad de llevarlos, porque algunos están fuera del país o presos; queremos que la casa sea un espacio donde puedan divertirse aprendiendo, siendo libres de hacer o decir lo que quieran, la casa ya tiene seis años de existir, donde los primeros niñxs ya no son niñxs, muchxs están fuera del país, son profesionales e incluso padres, madres de familia y sus hijxs forman parte de esta generación que esta en la casa por este momento.

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Mi concepción del eco feminismo, mi base es la tierra como mujer, el hecho que nosotras las mujeres somos maltratadas, violadas, vendidas y violentadas, así pasa con nuestra tierra,

el respeto por la tierra es fundamental para mi, una de mujer no puede dar vida sin ese respeto, yo pudiera estar sentada a la par de un misógino y tengo que cuidar mi mensaje como la joya más preciosa  y no pisotearla, porque él sabe que me va atacar, porque el quiere destruir mi mensaje, va querer destruir a mis hermanas, tengo que respetarlo por el hecho de ser humano por ser víctima del sistema y no discutir con él, no caer en su juego para que el mensaje de nostras no sea destruirlo.

“Norma crece con la casa, porque la casa es norma.”

–///–

Ana Belia Erazo

Al ser la hermana mayor de cinco hombres y una mujer en una zona rural, me vi forzada a dejar mis estudios a los 16 años para trabajar y así cubrir algunas de las necesidades de mi familia.

Mi sueldo al principio no era mucho, con $75 al mes no cubría mucho de lo que necesitaba, y estar lejos de mi familia era duro para una niña como yo en esos momentos de mi vida, así pasé por diferentes tipos de trabajo. Un día comencé un voluntariado en una fundación que está en el territorio donde vivo, con la fundación pude hacer un diplomado de género. Ahí me di cuenta que todo lo que pasé en mi adolescencia no fue normal, sino violencia y explotación por el desconocimiento de mis derechos.

Comencé a replicar con las mujeres de mi comunidad lo que estaba aprendiendo en ese diplomado, ahí empecé a recibir críticas y ofensas porque quería transformar lo que estaba pasando a las mujeres en sus casas, ya no podía quedarme sentada al saber sobre lo que pasaba.

Asimismo, empecé a hacer incidencia en mi municipio, comencé a hacer réplicas a nivel municipal al grupo de mujeres más grande de la ciudad donde vivo. Ellas empezaban a organizarse y empoderarse sobre sus derechos, así nos organizamos todas para comenzar a exigir a la alcaldía un espacio para nosotras las mujeres. Como incidencia política de nosotras las mujeres rurales, exigimos una área para el desarrollo de las necesidad que tenemos y así se apertura el Área Municipal de la Mujer.

Ser feminista en la área rural, considero que tenemos la visión y la convicción de que la vida de las mujeres rurales tienen mucho que aportar a los cambios necesarios para una vida de mejor calidad y una mayor sostenibilidad.

Y por eso trabajamos con la experiencia y el conocimiento de las mujeres rurales que llevan consigo muchos conocimientos tradicionales y estrategias de las que tenemos que aprender,

pasándolos siempre por un tamiz crítico para que no se reproduzcan esquemas injustos y patriarcales.

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Mariela Novela | Colima, México

Actualmente tengo 22 años, soy originaria del estado de Colima, México y me describo como una mujer feminista apasionada del cuidado y protección del medio ambiente. Hace cuatro años aproximadamente que mi perspectiva de vida dio un giro de 360° en el momento que decidí estudiar la Licenciatura en Pedagogía. Durante este trayecto conocí personas maravillosas que me han enseñado mucho sobre educación con perspectiva de género, la conservación del medio ambiente y el feminismo. Una de las cosas que llamó mi atención fue la pasión y el amor que transmiten, el vínculo que logran hacer con los y las estudiantes, así como la forma tan sincera y respetuosa que tienen de dirigirse a las personas. Realmente me han enseñado más de los que ellas creen.

Mi curiosidad por estos temas aumentó cuando entré a un curso de “Educación Ambiental”. Uno de los temas que me pareció más interesante fue aquél que hablaba sobre la estrecha relación de las mujeres con el entorno, con lo natural, y cómo aquello que atenta en contra de ésto nos afecta directamente.

Hasta ese momento desconocía (casi en su totalidad) los aspectos relacionados al feminismo y a la justicia climática, hasta que conocí historias de mujeres que han abonado a la sustentabilidad y han retribuido a la tierra todo aquello que muchos/as le hemos arrebatado.

Al comienzo me movió mucho esta situación de “querer hacer algo por el planeta” pero realmente no sabía por dónde comenzar, hasta que una compañera nos planteó una idea: la oportunidad de participar en una Tertulia feminista. Nos explicó que trataba sobre un grupo de personas que determinan un espacio para hablar sobre temas relacionados al feminismo, expresar nuestras opiniones, dudas e inquietudes, y así se dio. Al cabo de un semestre, pensamos que la información que se compartía en este pequeño grupo (3 personas) podría crecer y llegar a otras personas de distintos contextos. Es así que se nos presentó la oportunidad de llevarlo a los distintos campus de la Universidad de Colima a manera de presentaciones de películas enfocadas a temas de género en relación con educación, salud. Al término de cada proyección se abría un espacio para dialogar y que el estudiantado pudiera expresar libremente sus opiniones. Este proyecto tuvo mucho éxito debido a la respuesta positiva que obtuvimos, mismo que a su vez consideramos pertinente darle seguimiento debido a la falta de información que se tiene sobre el feminismo, comenzando por su definición y todo lo que engloba.

Otro proyecto que ha concluido, y me ha inspirado para continuar por esta rama de investigación, es la elaboración de un proyecto de tesis enfocado al medio ambiente, específicamente al currículum oculto no sustentable en los libros de texto del nivel secundaria, es decir: ¿qué se les está enseñando a los/as jóvenes sobre el medio ambiente?, ¿qué acontecimientos históricos que han causado estragos ambientales se le están ocultando al estudiantado? ¿qué es lo que nos dicen las imágenes plasmadas en los libros de texto? ¿visibilizan las problemáticas ambientales?, y dentro de estas interrogantes aparece el ecofeminismo como uno de los conceptos importantes de la investigación.

A raíz de que conocí el ecofeminismo me plantee una interrogante ¿qué estoy haciendo yo por el medio ambiente?. Es por esto que comencé a informarme sobre las distintas maneras en las que podemos contribuir, primeramente, desde nuestra casa con acciones que parecieran ser simples pero tienen un impacto benéfico para el planeta. El primer aspecto que me vino a la mente fue ¿qué es lo que estoy consumiendo? -carne y lácteos- fue la respuesta. Me informé aún más sobre la industria cárnica y de sus derivados, después de esto llegué a la conclusión que lo mejor para los animales no humanos, el planeta y para mí era comenzar una dieta basada en plantas (veganismo).

Ahora no sólo yo soy vegana, sino que mi hermana y mi madre saben sobre el impacto que genera el consumir productos de origen animal y han optado por seguir mis pasos. Debo decir que esto me hace sentir muy bien, pero también estoy consciente que es sólo un paso de otros que debo dar para que mi quehacer deje huella y contribuya positivamente en la preservación del planeta.

Desde mi experiencia, el camino enfocado al feminismo ha sido provechoso y fructífero debido a los conocimientos transformadores que he logrado adquirir. Sin embargo, para las grandes mujeres que me han encaminado hasta aquí no ha sido del todo agradable, ya que en mi contexto aún se perciben actitudes machistas por parte de personas con “cargos mayores”, mismas que desprestigian el arduo trabajo que ellas han logrado.

La ignorancia sobre este tema llega a tal grado de considerar fuera de lugar la implementación de los estudios de género dentro del ámbito escolar. Considero que el privar a las futuras generaciones de vivir en armonía, convivir sanamente basándose en el respeto y el amor por los animales no humanos, por la naturaleza, y por los semejantes es un grave error. Luchemos por dejarles esa clase de planeta en el que nos gustaría vivir, esos valores que tanta falta nos hacen como sociedad, donde no influyan las preferencias o ideologías de las demás personas, sino aquello que tengan para ofrecer, aquellos aspectos positivos que abonen a que nuestro planeta tierra exista como debiera ser.

Muchos aspectos de mi vida han cambiado; soy una mujer jóven, ecofeminista, vegana y animalista.

lllllll - mariela patricia ochoa novelaComo pedagoga quiero contribuir a la inclusión del género y educación ambiental en el ámbito educativo para así demostrar que la relación que tenemos con el medio ambiente repercute en la manera que percibimos la vida y en qué tan capaces somos de coexistir en el presente pensando y velando por quienes se encontrarán en nuestro lugar en un futuro próximo. Es esto lo que me mueve, es por lo que vale la pena luchar.

 


Erika Pires Ramos | Brazil

I believe in my history as an awakening to a life. For my own life and millions of people in various parts of the world.

Reconnecting with our planetary house and its inhabitants.

One night in 2005 I received a call.  The news showed a population in despair with a hurricane (Katrina) and an estimate that by 2050 there would be 200 million environmental refugees in the world. I was deeply touched by the call of people affected by the climate, their despair, absolute lack of protection and a fight for rights that began at that moment and until today did not have a deserved attention, the deserved recognition.  I slept and woke up knowing that I needed to do something for them because we are all inhabitants of the same house, our planet Earth.

At that moment, it began a process of recognition of myself and my role for humanity, with what moves me and the project that brought me to this existence. Why did I begin to recognize this mission, this call to action?  In a globalized world with an issue so little known in Brazil, I started googling “Environmental Refugees”.

And so I made a strong connection with a mission that has chosen me and with LISER – Living Space for Environmental Refugees and his founder, my colleague and friend Harry Wijnberg.

And I went to the Netherlands with an inspiring email contact. There I found a mentor, a lot of knowledge, a critical view on the subject and a true sense of commitment and leadership.

More than that: I came back convinced that my contribution could be more effective in my own community, at the regional level.

But to change that reality, it would need to know it better.

My PhD was a tool that generated a commitment beyond the academic degree, becoming a message of struggle for people displaced by global environmental changes.

In this process I was strongly connected with the cause of refuge and migration, working as a volunteer with some inspiring civil society organizations.

But at that moment, the cause of “enviromental refugees” was seen with much resistance. In such a way that I did not know if I would live enough to tell this story and be part of initiatives towards the recognition our global brothers and sisters.

Fortunately, I am here to share. And unfortunately this theme has been gaining attention due to the increasing occurrence of extreme climate events, with great loss of human lives, affected and displaced lives, loss of livelihoods, territories and cultures, including in our Latin America.

In 2010, Haitians begin in Brazil after the January earthquake. In August, my first international experience speaking to the United Nations system in Uruguay, an invitation from IOM and UNDP.  There, with my colleague and friend Alba Goycoechea, an incredible woman, we realized how this issue remained invisible in our region.

And to change this reality we needed a space of speech and articulation independent of our organizations of origin. Then at a coffee library in Uruguay in October 2010, together with another friend, was born our RESAMA – the South American Network for Environmental Migrations – an independent space of articulation of experts, practicioners, academics whose mission is the recognition and protection of people affected by environmental changes through the insertion of the theme of environmental migrations in the public agendas of the region through the collective construction of knowledge and skills, advocacy and support decision makers and policy makers.   We have been done so far at all levels, always a perspective integrating environmental protection, migration, climate change, disasters risk reduction and protection of human rights, always inspired by the spirit of RESAMA:  work for those who need to have their dignity and their rights recognized in a context of a disaster or another environmental changes.

Some experiences touched me when I was working as a volunteer to support the Haitians arriving from Acre to São Paulo. One of this Haitians, Jean Pierre, was so grateful to  me because I called all of them by their own names!  What was a struggle for rights became also much stronger because it was a struggle for survival, dignity and justice.

So I think our greatest challenge is to give visibility to the human dimension of global environmental changes and to draw the attention of the authorities for the need and urgency to seriously address their recognition at the global, regional, national and local level.

Aware that I can individually or as a network be hope for so many people motivates me to move on and face the resistances in the path.

One of the most important things is: I am not alone and never will be alone. I am with my son connected to another incredible women and people all over the world in the same way, with the same spirit, calling for a strong action against invisibility, for dignity and justice for human beings like me, like you.

These brothers and sisters made me come here and they make me go further.

#youngfeminists #climatejusticestorytellingproject #resama #climatejustice #COP23 #dignity #migration #humanrights

Pictures: RESAMA in action: Erika and Marcelo during the Public Hearing in the Chamber of Deputies on the new Brazilian Migration Law (March, 2016). Credits: Fernando Gaspar Neisser.

Sandra Leticia Guzmán | México

Mi nombre es Sandra Leticia Guzmán Luna soy mexicana y trabajo para hacer frente al problema del calentamiento global.

Comencé a trabajar en este tema mientras realizaba mis estudios de Licenciatura en México. Me integré al sector de sociedad civil en donde me desempeñé en organizaciones ambientalistas como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y WWF en México. Sin embargo, y con el fin de buscar flexibilidad para desempeñar mi trabajo sin dejar de lado mis deseos de ser madre, emprendí mi camino formando una organización no gubernamental con amigas y colegas: el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe, GFLAC.

El GFLAC es una organización de 200 inviespañolmiembros sostenida por la fuerza de mujeres en su mayoría que buscan elevar el conocimiento sobre temas de financiamiento climático. Ahora también soy estudiante de Doctorado en Política en la Universidad de York en el Reino Unido. Como parte de este camino he sido seleccionada para participar en el Homeward Bound (HB) que busca fortalecer el liderazgo de mujeres en la ciencia, siendo la primera mexicana en formar parte del proyecto. La misión de HB es formar una red de 1000 mujeres alrededor del mundo durante 10 años y cada año busca llevar alrededor de 100 mujeres a la Antártida para documentar el impacto del cambio climático en este territorio, pero sobre todo fortalecer nuestro liderazgo.

Este camino rumbo a la Antártida me ha dado la oportunidad de repensar mi rol como mujer en la protección del planeta, además de que me ha permitido visibilizar mi trabajo y enfrentar los obstáculos a las que una mujer joven se enfrenta en países como el mío.

Como mujer joven me he enfrentado a personas que  creen que la juventud está peleada con el conocimiento.

Como madre me he enfrentado a un mundo en el que por más moderno que se diga, aún no acepta y no crea las condiciones  para que una madre pueda desempeñar también en plenitud su profesión.

En general mi mayor reto ha sido vivir en un mundo que constantemente te dicen que “no se puede” o que “es muy difícil” o “que no estamos listas”, lo que hace la ya difícil labor de mantenerse optimista una muy dolorosa.

En este contexto, he decidido crear una campaña que se llamada “Defensoras”, que busca fortalecer el liderazgo de mujeres en el activismo climático en Latinoamérica y el Caribe. Quiero transferir a muchas mujeres la importancia de nuestro rol como mujeres en la protección del planeta y en la lucha contra el cambio climático e incitarlas a creer en ellas y en las grandes aportaciones que pueden hacer al mundo.

Con la partida de mi madre y la llegada de mi hijo me di cuenta que la vida es más corta de lo que parece y uno puede perder mucho en lamentarse por lo que no sale bien o por lo que uno pierde en el camino. Mi madre me enseñó que hay más tiempo que vida y que uno debe luchar por lo que quiere.

Recomiendo hacer lo que te hace feliz y creer en ti. El planeta necesita gente feliz con ganas de ayudar y por eso comparto esta breve reflexión.

 


Anabel Castro | El Jocote, Estelí, Nicaragua

Desde que era niña he sido una chica que jamás me he rendido, siempre he venido rompiendo las reglas. Me organicé a los 14 años con Fundación Entre Mujeres, comencé a hacer mis propios procesos, los que han sido de gran utilidad en mi vida. Desde entonces me siento más chévere porque sabía que habían más mujeres que también están organizadas y que querían lo mismo que yo, luchar por nuestros derechos. Y que también podemos trabajar la tierra, que el hecho de ser mujeres no solamente es para estar en la casa, también sembrar nuestra propia semilla. Desde entonces me siento sin miedos, siento que tengo fuerzas porque sé que hay más mujeres buscando lo mismo.

Las historia que quiero compartir con ustedes es una historia de lucha, a pesar de la corta edad que tengo. He recorrido caminos, y algunos pedregosos debido a este sistema capitalista y patriarcal. Vivo con mi abuelita en una pequeña comunidad rodeada de cerros, y un caudaloso río que la atraviesa.

A la edad de 14 años, FEM me integró en los procesos de formación, los cuales fueron y serán para mí muy importantes en el trascurso de cinco años, también me han apoyado en los estudios, desde secundaria hasta el día de hoy. Fue muy feliz para mí porque podía hacer realidad mis sueños, ahora gracias a FEM estoy cursando primer año de la carrera de inglés. Soy socia de cooperativa, y productora de Rosa de Jamaica orgánica, lo cual significa para mí algo especial, ya que puedo trabajar la tierra de una manera que no deteriora el medio ambiente, y a la vez tengo ingresos económicos. Y si me preguntan, soy una joven dispuesta al cambio. ¿Y tú?

_MG_2494 - Hellen Villarreyna

El árbol frondoso son todas esas mujeres luchadoras las que empezaron esta lucha. En una rama se observa un proceso, el proceso de empoderamiento de nosotras. El rostro es la FEM, ése rostro que formamos todas, los pajaritos simbolizan las nuevas masculinidades (un cambio de vida). Las flores somos las nuevas descendencias. Los pájaros mujeres que buscan refugio de FEM y también porque se sienten FEM. La rama que se desprende, es dejar el pasado, todo aquello que nos hace daño (abuso, violencia, discriminación). El sol brillante y el cielo azul simbolizan la fuera de Las Diosas. El terreno significa que aunque pasen tempestades, seguiremos unidas. El búho, es la esperanza que brindamos a las mujeres sobrevivientes de violencia, les brindamos hogar.